Y ABIERTA LA PUERTA, ADEMÁS
Tenés razón, Daniel:
no hay nadie que me impida
escribir. A lo sumo
mi madre llorará
por no haberme provisto
de una pensión. El monstruo
del futuro deslíe
el presente. Sin dudas
apuesto por la vida:
los colores de nuevo
brillarán. Amenazas
por no hacer los deberes
dice que universales
fustigan cada tanto;
pero el que me las gruñe
es, claro, el superyó.
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