EL BANQUETE
¿Pero qué discutíamos?
Unos con sus razones
prepotentes, los otros
argumentando desde
otro lugar con rudos
estallidos. Macacos
peleando por comida,
hormigas cuya casa
bajo tierra se hubiese
puesto en peligro. Nunca
afirmarías, Sócrates,
que éramos racionales.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario