viernes, 21 de junio de 2019

2019 D. C.


Quién sabe si las cosas 
no son perfectas y hacen 
de estatuillas que el ojo 
no sabe ya mirar. 

Estatuillas, digamos, 
de un culto en que el silencio 
alimenta una lumbre 
como espera que tasa. 

¿Qué se espera? Que llegue 
la gente de las niñas 
encandiladas, puertas 
franqueándose por fin. 

Sí: puertas interiores, 
y una memoria núbil 
y dispuesta, y el mundo, 
eternamente virgen. 

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