viernes, 31 de mayo de 2019

STALKER


Me miro en el reflejo 
del vidrio que está al lado 
de la puerta. Una sombra 
me vela la mitad 
del rostro --un boxeador 
entrado en años, fofo 
y fumador--. Reclino 
un poco más la espalda 
en la silla. La noche 
me trae este poema 
de afirmar nuevamente 
que, pese a todo, duro. 
(Ya nunca más flexible.) 

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