lunes, 3 de junio de 2019

FOTOGRAMA


Una pila de libros 
inmóviles. Un mate 
ya lavado. Ceniza 
sobre la superficie 
de la mesa. Una taza, 
negra como la noche 
en que lloré la muerte 
de mi padre. Eso es todo: 
un cuadro con las cosas 
que más me significan, 
calladas como ubres, 
y un trebolar, y el viento: 
espejos de mi yo. 

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