YEMEN
Con leer una línea
--un titular-- alcanza
para saber que el mundo
empeora sin remedio.
Pero los titulares
se multiplican y
nos interpelan noche
tras noche: incontenibles.
Entonces, no es que el mundo
se degrade y se pierda.
El mundo, nuestro mundo,
es el peor de todos.
Y lo olvidamos. Una
brisa nos adormece.
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