LA PROPIEDAD, LA GENTE, LA ESCRITURA
Una puerta cerrada,
pero que puedo abrir.
Una ventana norte,
pulmón la madrugada.
Cuatro muros cansados
de guardarme, guardarme.
Y un techo horizontal,
allá arriba, y el piso.
Y pensar que van cuatro
décadas que me saben.
(Nudo vial. Dormir
entre coches que pasan.)
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