amor se llama el juegoPorque así, poca cosa,
en el que un par de ciegos
juegan a hacerse daño (Joaquín Sabina)
con todas las peleas
fisurando los días,
cada día, el amor
resultó ser. Dormís
--lo canté tantas veces--
en la otra pieza, un poco
murmurás entre sueños,
y yo velo mis armas
de padecer. Iría
más allá de la niebla,
de los escudos, pero
es aquí donde incide
la confusión: amamos
el malestar, henchidos
por la mitología
que supimos tener.
Detenete. Sentí
cómo te desamparo
en las plazas más duras,
en medio de un invierno
que corroe tu nombre.
¿Hacemos bien? Mirá
cómo, insegura, surgen,
por amar, sólo lágrimas
de una flor que la hiel
apelmaza en su luz.

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