martes, 6 de agosto de 2019

SANTO GIANNUZZI


Está bien lo que hacía 
Giannuzzi: un jardincito 
con un café y sus discos 
más preciados. Un tiempo 
nomás de respirar 
en pleno Armagedón, 
entre oficina y calle, 
recuperando fuerzas 
frente a esas vejaciones 
y crueldades a que 
nos vemos sometidos 
interminablemente 
sin que nadie se salve. 
El esclavo descansa 
entre Mozart y un tiro 
junto al amo en un muelle 
en el que todos toman 
su taza de terror 
que da a beber la Época. 

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