¿Queremos esto, gordi?
¿Practicar las maromas
de dos que se acompañan,
que se pelean y
que luego se reencuentran
nuevamente en un beso?
¿Es esto un ejercicio
de constancia? ¿Y si no hay,
al final de ese túnel,
un premio, una salida
a otra cosa? ¿Entregamos
las armas a lo estable,
a lo social, a lo
bien visto por los otros?
Descanso de estas dudas
en tu cuerpo. Qué busco
al sentirlo en las noches,
ya de vuelta del quiebre
de las horas Esfinge.

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