EL MUNDO ANTIGUO
Los días son ermitas
que mascan en silencio
los mendrugos que un ángel
dejó para el olvido.
Porque el tiempo dispone
del paso de los muelles
por los cielos azules
en que morir es nada.
Cisne de la ventura:
encendé mis dos piernas
hasta que se amotinen.
Quiero alejarme pronto
de la terca memoria;
quiero saber volar.
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