domingo, 28 de julio de 2019

UN LECTOR


Me llevó mucho tiempo 
callar. Ante los libros 
que leía rezando 
prácticamente, fueron 
pasando varios años 
sin comprender: apenas 
si asistía a una música 
hecha de letras. Pero 
el aliento falló 
poco a poco y quedé 
a merced del sentido, 
que brilla en el silencio. 
¡Maravilla!: la música
seguía en mi interior 
y el oído atendía 
nuevamente a los ruidos 
de fuera de la página. 
Esfera que interroga 
y que espera y atiende. 

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