martes, 2 de julio de 2019

EN LA MAÑANA JOVEN


a Guido Guidi 
Ya falta poco para 
que la palta, que crece 
al resguardo de cuatro 
muros manchados, pase 
la línea de la soga 
que cruza de este a oeste 
el patio. No es que sea 
algo cuidado el pobre 
rectángulo que tras 
la casa está ubicado 
pero tiene ese pasto 
que no hay delante, frente 
a la calle, en que mandan 
la rosa china y el 
mandarino. La palta, 
que aún no dio fruto, verde 
como el pasto, se agita 
en la mañana joven 
y la veo a través 
de una ventana abierta 
al invierno. Soleada, 
la mañana me incita 
a escribir y escribir, 
como si nunca hubiera 
pretendido tal cosa. 
No pretensión: sinuoso 
desenvolverse de 
versos que a nada obligan, 
patio de mi quietud. 

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