LUEGO DE LA LLUVIA
Caen algunas gotas
todavía detrás
de la ventana. El agua
se sigue acomodando,
la gravedad ejerce
su influjo. Del foquito
que amarillo perfila
todos esos objetos
que cualquiera reúne
en su mesa también
surge lo más curioso:
la luz. Afuera, oscuro
y húmedo, pero aquí,
seco y brillante. ¿Viste?
Un cosmos en que el orden
invita a que se cante
con una nueva voz.
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