BODAS DE PERCAL
De lo que más hablamos,
recordando, riendo
y suspirando, es de
la pasión. Es un dulce
recurso: con palabras
calmamos la premura
y el deseo del otro,
no con el cuerpo. Siempre
que nos tocamos hay
una chispa que quema
un poquito: la hundimos
en el agua cortante
de la ironía sin
muchas vueltas. ¿No viste
cómo crece esa sombra?
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