TRES MILENIOS IGUAL
Ya hay luz afuera. El sol
aún no esmalta, pleno,
de amarillo las cosas,
pero veo, a través
de la ventana, cómo
se despereza el palto.
Ésta es la vieja Aurora
de Homero, que acaricia
cada objeto con sus
rosáceos dedos. Una
doncella resiliente,
por lo visto: el poeta
de hoy escupe a los mitos,
aunque tengan más alma
que él mismo y sus verdades.
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