¡PAGATE UNA PIPETA!
El perro se nos sube
al sommier, pero no
cuando estamos nosotros
sino de puro sátrapa,
a escondidas. Lo echamos
y lo retamos. Es
como un niño: no sabe
ni de bien ni de mal.
Tener hijos no es fácil:
se salen con la suya
porque nos enternecen
demasiado. Paciencia
y pulgas en las colchas.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario